Entrevista a Álida Ares

Spezzo un po’ la mia serie “Verso il CV perfetto” con un post dedicato a una grande donna -filologa, linguista e traduttrice- che ho avuto l’onore di incontrare e conoscere durante il mio percorso universitario presso l’Università di Trento. Sto parlando di Álida Ares, spagnola, che mi ha dedicato un po’ del suo prezioso tempo e ha risposto meticolosamente a tutte le mie domande. Buona lettura!

alida aresHola, buenos días, Álida.  Eres filóloga, lingüista y traductora. Quiero focalizarme en particular modo en tu profesión de traductora, que es la que más me afecta. Hasta ahora has traducido unas cuantas obras del italiano al español. ¿Cuáles son?

Hola, Irene, buenos días. Gracias por entrevistarme sobre este tema. Como sabrás no he traducido muchas obras, aunque sí he traducido numerosos textos, muchos de ellos para y durante las clases, pero también he colaborado con dos agencias de traducción de Trieste y Monfalcone en el periodo de docencia en la Universidad de Trieste. El primer volumen completo que traduje fue en el 2000, un ensayo de Luciano Canfora, Giulio Cesare [Julio César. Un dictador democrático, Barcelona, Ariel, 2000], del que se han sacado varias ediciones entre el 2000 y el 2007. Posteriormente, ya en Trento, he traducido dos novelas de Mauro Corona, Fantasmi de pietra [esp. Fantasmas de piedra, Barcelona, Altaïr, 2011] y La fine del mondo storto [esp. El fin del mundo equivocado, Barcelona, Altaïr, 2013], la primera de los cuales recibió el premio Cálamo “Otra mirada” (Zaragoza, 2011) y quedó finalista del V Premio Internacional de Literatura de viajes Camino del Cid (2011-2012).

También he traducido textos extraídos de libros de Paolo Rumiz. Uno de estos textos, “Después del viaje”, del libro Trans Europa Espress (Feltrinelli, 2012) ha sido publicado recientemente junto con un artículo sobre el autor, en la revista de literatura Caleta. Literatura y Pensamiento (2015). También había colaborado como revisora en varias traducciones de serbocroata al español durante mi docencia en la Universidad de Belgrado.

En tu entrevista publicada en ileon.com (aquí el enlace para leerla), afirmas que “las lenguas son sobre todo un instrumento para comunicarse. La gente cree que no puede hablar otra lengua hasta que no la conozca perfectamente”. Si aplicamos esta afirmación al discurso de la traducción, ¿crees que para ser traductor hay que conocer perfectamente un idioma extranjero, desde el que se traduce, o es suficiente con saber hablar discretamente ese idioma para poder llegar a ser traductor?

Cuando afirmaba que, para comunicarse no es necesario conocer la lengua perfectamente, me refería a que no hay que tener miedo al error. Como es bien sabido, en la adquisición de la lengua meta hay diversos estadios de competencia transitoria o interlengua como los denomina Salinker y el error revela un estadio mayor o menor de sobreposición del sistema de la lengua de origen en la otra, y de fosilización de errores. En cambio, para traducir, sobre todo si se trata de una obra literaria, sí es necesario conocer mucho las dos lenguas. No se trata ya de comunicar un mensaje atendiendo al significado denotativo del enunciado, sino de ofrecer toda la riqueza connotativa de la lengua literaria que se halla en el texto original. Como sabes bien, tú que eres traductora, hay que tener en cuenta no solo los aspectos lingüísticos, la sintaxis, la propiedad del léxico, los registros, la entonación y el ritmo del texto original para trasladarlo a la lengua meta, sino también considerar los aspectos pragmáticos, socioculturales y cognitivos que intervienen en la elaboración de los mensajes, y lograr que la traducción provoque las mismas emociones en el lector de la lengua meta que el original.

¿Crees que es necesaria una formación específica, por ejemplo de una escuela de traducción e interpretariado, para poder ejercer esta profesión?

Creo que es necesario adquirir una formación específica para traducir de una lengua a otra, que puede ser adquirida mediante la carrera de traducción e interpretación o bien otra carrera que haga hincapié en las lenguas (Filología, Mediación lingüística, Lenguas extranjeras) y adquirir práctica de traducción, y creo además que esa formación no basta por sí sola, que para traducir es necesario tener también gran sensibilidad y capacidad empática para participar de una realidad ajena y captar los valores connotativos y emotivos del lenguaje, las presuposiciones e implicaturas conversacionales, la ambigüedad, la ironía, la naturaleza esencialmente poética del lenguaje literario.

Cuando un traductor traduce entre dos idiomas, es imprescindible para él conocer también la cultura del país en el que se habla dicho idioma. ¿Cómo es posible aprender cosas sobre la cultura? ¿Leyendo? ¿Yéndose al país donde se habla ese idioma? ¿O quizás hay otros métodos?

Para mí la traducción es un compromiso. La traducción ideal sería la de los libros con los que uno se identifica, que tratan temas que interesan, porque se ha de conocer a fondo lo que se está traduciendo. Para traducir el ensayo de Canfora sobre Julio César leí las obras completas de César traducidas al español, para no cometer ningún error. El de Canfora es un libro de consultapara los historiadores, en él se plantean cuestiones sociales, filosóficas y políticas de manera reflexiva y erudita, se transmite una gran cantidad de saber e información y el traductor tiene la responsabilidad de no incurrir en errores ni descuidos, así que leítambién La conjuración de Catilinade Salustio y las Vidas paralelas de Plutarco, que eran los textos bibliográficos más recurrentes en el ensayo.
Por lo que se refiere a Fantasmas de piedra, que es un libro que resume la cultura de montaña de los años 60, el mundo que describe es similar al que había conocido de niña y adolescente en mi pueblo de León; no obstante, antes de empezar a traducirlo leí La lluvia amarilla de Julio llamazares y El reino de Celama de Mateo Díez, porque ambos recrean el mundo rural de la montaña y poseen un léxico extremadamente rico y preciso que me podía ayudar en la traducción.

Hablemos de los culturemas, términos específicos pertenecientes a una determinada cultura. ¿Cómo sueles acercarte a los culturemas? ¿Qué estrategias adoptas para su traducción?

Pues, como decía, enFantasmas de piedraencontré numerosos culturemas de distinto tipo pertenecientes a la zona alpina friulana, y usé diversas estrategias para traducirlos: desde la nota al pie de página, cuando era consciente de que el lector español desconocía completamente el significado por ser un término propio, hasta la perífrasis explicativa o pequeña glosa si el discurso me lo permitía. Para los términos dialectales de la cultura alpina como pignàtscufòns, etc., a veces recurría al paréntesis o a la perífrasis, por ejemplo, “las alpargatas de trapo (los famosos scufons)” o “las habituales spaccaganasce, las castañas secas, duras como el mármol…”, o introducía una nota a pie de página la primera vez que aparecían si hacía referencia a una tradición y consideraba que proporcionaba una información añadida enriquecedora que no se debía obviar. Para las frases hechas y los modismos, buscaba equivalentes, y de las coplas y canciones dialectales añadía la traducción a pie de página. Por lo que se refiere a las paremias hacía la traducción pero manteniendo la rima y el tono sentencioso, o irónico, humorístico, etc. que tenían en el original. En este tema el Diccionario Interlingüístico e Intercultural, que ha elaborado desde 1997 el grupo de investigación de la Universidad de Granada GILTE, es de gran ayuda, ya que recoge numerosos fraseologismos, paremias, cultismos, palabras clave, comparaciones proverbiales, chistes proverbiales, canciones, clichés, eslóganes, etc.; pero luego cada traductor ha de resolver caso por caso cuando se plantea en un determinado contexto y optar por solución más adecuada. En cuanto a la comprensión del original tuve que recurrir a glosarios específicos dialectales y consultar repetidas veces a especialistas en friulano.

¿Tienes algún consejo para los jóvenes traductores que quieran emprender esta profesión? ¿Les aconsejarías seguir sus aspiraciones o, al contrario, les dirías que es mejor seguir otros caminos profesionales?

Creo que es una labor muy necesaria en nuestros días, pero puede ser que con el tiempo se vea un poco limitada, porque muchas traducciones que no requieren excesiva precisión se hacen ya con programas de traducción informatizados, que aunque tienen grandes defectos, se van perfeccionando, y para la traducción de algunos textos funcionales ya se están empezando a usar esos programas. Sin embargo, para todo texto oficial, como contratos, sentencias y textos legales, así como publicitarios y para la literatura y los libros de carácter científico, y en general cultural y artístico seguirán siendo imprescindibles los traductores, porque las máquinas todavía no han sustituido en la interpretación de la lengua a los humanos, aunque la robótica haya avanzado mucho.

Hoy en día uno de los grandes problemas que los jóvenes traductores tienen es cómo adquirir experiencia tras los estudios universitarios. ¿Tienes algún consejo?

Antes de empezar a traducir, aunque sea a la propia lengua, hay que leer mucho en la lengua extranjera porque ese es el modo para ampliar el vocabulario y adquirir conocimientos socioculturales y pragmáticos contextualizados, y si es posible viajar recorriendo el país e investigar con curiosidad en los aspectos principales para intentar absorber la cultura del otro. Luego empezar poco a poco, primero, tal vez, con textos funcionales, para ir adquiriendo el léxico sectorial de diferentes áreas, para pasar después a los cuentos e historias e ir progresivamente avanzando en la obra literaria. Los textos clásicos de épocas pasadas requieren el conocimiento diacrónico del lenguaje, y ese solo se puede adquirir con el estudio de la filología y la lingüística comparada.

¿Cómo te has acercado al mundo de la traducción? Si pudieras regresar al pasado, ¿volverías a tomar todas las decisiones tomadas desde un punto de vista profesional?

Empecé en 1984 en Belgrado, haciendo la revisión de traducciones del serbocroata al español para mis colegas de la Facultad de Filología. La primera vez fue en un proyecto de traducción con Dragana Babić, para traducirLa Regentade Clarín. Yo venía de la Universidad de Oviedo y me entusiasmó la idea, pedí a mis amigos de Oviedo que me enviaran todo el material que encontraran, y así lo hicieron, pero fue una empresa que el Departamento abandonó pronto por falta de presupuesto. Luego otro profesor, Dalibor Soldatić, me confió la revisión de la traducción de una novela serbia y más tarde revisé y colaboré en dos antologías de poesía, una del español al serbocroata y otra de autores serbios al español. En Trieste, impartí cursos de traducción de lenguaje comercial en la Facultad de Economia y realicé traducciones de carácter legal, comercial, publicitario y del turismo para la Societá Isontina Servizi. También fue allí donde traduje la obra de Cánfora sobre César. Posteriormente en Trento, además de impartir los cursos de Lengua Española en las Facultades de Economía y Filosofía y Letras,  he traducido las obras de Corona y Rumiz que he comentado.

Si pudiera regresar al pasado haría lo mismo que he hecho probablemente, ya que me interesan mucho las lenguas y las diferentes culturas, y creo que mi docencia universitaria en diferentes ciudades europeas (Belgrado, Trieste, Gorizia, Trento, Venecia) para estudiantes de lenguas y culturas diversas me ha permitido adquirir unos conocimientos y una experiencia, tanto en el plano personal como profesional, más amplios que los que hubiera podido adquirir si hubiera permanecido en un lugar. Creo que las lenguas y las culturas, como las personas, es necesario conocerlas de cerca para comprenderlas mejor. Y quiero pensar que por donde he pasado he ido tejiendo un hilo de mutua comprensión y afecto entre los alumnos y yo, entre españoles, italianos y serbios. Todavía recibo cartas de  ex alumnos de Belgrado y Trieste, y estoy aquí ahora contigo hablando en español… El hilo no se ha roto.

¿Cuándo podemos hablar de una traducción de calidad?

Creo que cuando el lector no percibe que pudo haber sido escrita en otra y es fiel al estilo y trasmite las mismas emociones que en la lengua original, sin añadir nada, sin quitar nada.

¿Cuál es tu método de traducción? ¿Cómo te acercas al texto que tienes que traducir?

Es un método artesanal, que me lleva muchísimo tiempo, no sé si recomendarlo. Como ya he dicho antes, ha de gustarme tanto el libro que me lleve a pensar: “Este libro deseo traducirlo, está muy bien escrito, es bello y se aprende mucho de él.” Luego, lo leo por entero, busco otros libros de tema similar en español para ampliar el léxico y para tener otras perspectivas, después voy capítulo por capítulo, al día siguiente releo lo que he traducido y lo voy puliéndolo y traduzco un capítulo más… así hasta que llego al final. Luego lo reviso varias veces hasta que la traducción quede pulida, sin ninguna aspereza, yendo del original a la traducción y viceversa. Bueno, ese es mi método, no quiere decir que sea bueno.

¿Te gustaría traducir un libro a cuatro manos?

Nunca lo he hecho, creo que sería muy difícil para mí, y además me parece que para que el libro tenga un estilo, una armonía, un ritmo en todo él, lo ha de traducir una sola persona. Yo creo en la necesidad de la inmersión en el original, intentar comprender qué quiere el autor que sienta el lector, imitar su estilo, su ritmo y entonación, su forma de hablar. Luego, cuando ya está traducido, lo doy a leer a otras personas y sus comentarios siempre me han ayudado a mejorar la traducción.

¿Qué relación tienes con los autores que traduces?

Debería haberla tenido, creo que hubiera sido ideal; pero no he tenido ninguna en absoluto. Cuando traduje a Canfora no lo conocía ni tuve ningún contacto con él. Hace un año vino a dar una conferencia a la Universidad de Trento y me presenté. Se alegró de conocerme, me dijo que se había asombrado del éxito que el libro había tenido en España, y que había hecho que luego se tradujeran otros suyos también, que me lo agradecía mucho. Yo llevaba la última edición de 2007, y me escribió una dedicatoria: “Per Alida: Con animo grato a chi ha tradotto con perizia!”. En cuanto a Mauro Corona, lo llamé repetidas veces para consultarle algunas dudas, pero no logré hablar con él. El libro tuvo excelentes críticas en las revistas y periódicos españoles, le otorgaron un premio, quedó finalista en otro, le hicieron entrevistas… Y luego, sí, un día fui a Erto y estuvimos hablando. Después traduje otro libro suyo, y sucedió lo mismo, me dijo que “confiaba en mí”.

Para concluir, ¿la figura del revisor es importante en el mundo de la traducción? ¿Qué relación tienes con tus revisores?

El revisor creo que es una figura muy importante. Es una labor delicada que requiere mucha pericia, que puede evitar muchos errores, sobre todo es indispensable si se hacen traducciones inversas. El editor de los libros de Corona apenas me señaló algunos términos y el de Julio César no me comentó nada.

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Verso il CV perfetto – Parte 2

Torniamo all’attacco con la serie di blog post dedicati al curriculum vitae. Oggi vorrei mettere nero su bianco alcune cose da fare e da non fare con il proprio CV.

Vediamo innanzitutto cosa fare:

  • ricordatevi di dire sempre la verità, nient’altro che la verità: non ha senso inventarsi cose non vere, aggiungere esperienze di lavoro fittizie o lingue che non siete davvero in grado di parlare, perché il datore di lavoro o cliente potrebbe scoprirlo ben presto, e sono sicura che potete immaginarvi da soli le conseguenze;
  • siate trasparenti, organizzate quindi le informazioni chiaramente e in modo accurato in modo che il lettore capisca davvero cosa gli state comunicando;
  • andate dritti al punto, non scrivete quindi frasi troppo lunghe o paragrafi interminabili, usate dei punti, delle frasi o parole in grassetto per evidenziare un’informazione che considerate importante;
  • adattate il vostro CV al lavoro per cui vi state candidando, all’agenzia di traduzione o azienda in questione: non inviate lo stesso identico CV a centinaia di agenzie o aziende, cercate di personalizzare il vostro CV, dimostrando quindi di avere fatto una ricerca su ciascuna agenzia di traduzione o azienda con la quale vi interessa collaborare;
  • prestate attenzione a spelling e punteggiatura, è infatti fondamentale non avere errori nel CV;
  • per questo, fate leggere il vostro CV a qualche amico/collega/famigliare. Può sembrare un passaggio inutile, in realtà può essere molto utile perché una terza parte, esterna, potrebbe vedere cose che voi non percepite, che possono essere errori, frasi poco chiare o concetti non ben espressi;
  • mantenete il vostro CV costantemente aggiornato aggiungendo mano a mano esperienze di lavoro, corsi di formazione, certificati che magari avete ottenuto, quindi prendetevi del tempo, per esempio una volta al mese, per revisionare il vostro documento e apportare eventuali aggiunte e/o modifiche;
  • un ultimo punto che mi preme segnalare, ma che approfondirò nelle prossime puntate, riguarda la personalizzazione del CV, con particolare riferimento ai curriculum infografici. In fondo, dovete distinguervi dalla concorrenza, per cui dare un tocco di creatività può essere la strada giusta. Ci sono tantissimi modelli disponibili online, e il risultato è davvero sorprendente! 

 

Per contro, ecco cosa non fare assolutamente:

  • non scrivete un poema: mantenete il vostro CV abbastanza corto, massimo massimo direi 2 pagine. So che a volte può essere difficile condensare in una o due pagine tutte le proprie esperienze, corsi di formazione e quant’altro, soprattutto se sono anni che lavorate, ma dovete essere in grado di selezionare le informazioni più rilevanti per quel preciso posto di lavoro o progetto di traduzione. Come dicevo prima, il datore di lavoro valuta anche la capacità di essere concisi;
  • non inventate cose non veritiere, come già specificato;
  • non fate errori di grammatica, leggete e rileggete il CV, stampatelo e rileggetelo nuovamente. Su questo punto sono abbastanza categorica, soprattutto quando è un traduttore a inviare il proprio CV. A maggior ragione infatti il CV deve essere impeccabile, senza errori di alcun genere e formattato a dovere;
  • altro aspetto importante è quello di non vendervi troppo, non esagerate con auto-commenti troppo positivi su voi stessi, ma date al potenziale cliente l’opportunità di scoprire da solo il vostro valore mettendovi alla prova;
  • non inviate il vostro CV a casaccio, a centinaia di aziende o agenzie usando la famosa funzione “carbon copy” della vostra e-mail perché significa che lo state inviando con la stessa lettera di presentazione a un numero elevato di destinatari. Questo invio di massa deve essere assolutamente evitato. Al contrario, come dicevamo, adattate il documento alla singola agenzia o azienda alla quale vi rivolgete;
  • ricollegandomi al punto precedente, non inserite tutta la vostra vita nel vostro CV: dovete selezionare le informazioni più importanti e pertinenti. Per esempio, se voglio inviare il mio CV ad un’agenzia di traduzioni, non scriverò che quando andavo all’università ho lavorato per anni in un hotel come cameriera, perché molto probabilmente non interesserà a nessuno. Quindi, attenzione a selezionare i dati davvero rilevanti.

Verso il CV perfetto – Parte 1

Vorrei iniziare oggi una serie di articoli sul curriculum vitae. Questo perché? Sostanzialmente perché il CV rappresenta la propria vetrina, qualsiasi sia il settore di lavoro, sia nel caso in cui una persona decida di cercare lavoro da dipendente o nel caso di ricerca di clienti in qualità di liberi professionisti Nel caso di noi traduttori, il CV è ancora più importante in quanto si lavora in pratica attraverso la rete, spesso senza dei contatti di persona con i propri clienti, quindi il CV è una delle poche armi che avete a disposizione per mostrare chi siete e cosa sapete fare. Il CV riassume la vostra carriera: diciamo che è un breve compendio di tutti vostri obiettivi, ecco perché è fondamentale scriverlo in maniera adeguata, in modo che il vostro lettore potenziale sia in grado di capire subito chi siete e cosa fate e decidere quindi se siete adeguati per un determinato posto di lavoro o meno.

Ricordate che un CV non presentato in modo adeguato, sia per i contenuti che per l’aspetto più strettamente grafico, viene cancellato dalla casella di posta del potenziale cliente in meno di 20 secondi se è scritto male o non risponde ai requisiti richiesti. Ecco perché è bene seguire alcune regole.

Ma prima di addentrarci nel vivo della questione, credo sia opportuno chiarire alcune aspetti terminologici. Probabilmente avrete già sentito i termini resumé e curriculum vitae. Sono due documenti molto simili ma possiedono comunque delle differenze:

  • Innanzitutto va detto che il resumé è usato in particolar modo negli paesi anglosassoni, soprattutto Canada e Stati Uniti. Il curriculum vitae invece è più diffuso in Europa.
  • In secondo luogo, il resumé è più breve, generalmente di una pagina, e la parola stessa indica che si tratta di un “riassunto”, una descrizione breve e concisa della propria carriera professionale. Il resumé viene letto velocemente per avere un’idea generale delle capacità e qualità del candidato. Al contrario il CV di solito è più lungo (e qui va fatta una parentesi, ovvero bisogna considerare il settore in cui si lavora, perché se parliamo per esempio di ambito accademico, il CV sarà sicuramente lungo perché comprende l’elenco delle pubblicazioni, degli incarichi svolti, dei progetti a cui si è partecipato. Un traduttore dovrà sicuramente limitarne la lunghezza). L’espressione “curriculum vitae” deriva dal latino e significa “corso della vita” per cui la definizione stessa del termine implica che si tratta di una descrizione dettagliata della vita professionale del candidato.

Resumé

Curriculum vitae
Canada- Stati Uniti Europa
Più breve (1 pagina) Più lungo
Risaltano le qualità Riassunto del vissuto

 

Probabilmente vi chiederete, tra tutti i traduttori esistenti sul mercato, come faccio a distinguermi dalla massa? Tra l’altro i project manager, le aziende, i reparti risorse umane ricevono centinaia di CV al giorno e quindi perché dovrebbero scegliere proprio voi per quel particolare lavoro o quel progetto di traduzione? Beh, perché voi possedete le capacità giuste per quel tipo di progetto, avete le qualità necessarie e siete in grado di esprimerle attraverso il vostro CV. Vediamo quindi alcune idee da adottare per distinguervi dalla massa:

  • mantenete il vostro CV breve: quindi non andate a scrivere 5-6 pagine o più, 2 direi che sono più che sufficienti. Infatti ricordate che spesso si valuta anche la capacità di concisione;
  • organizzate in modo accurato tutte le informazioni pertinenti dividendole in sezioni (nelle prossime puntate andremo a vedere questo punto in maniera più dettagliata);
  • usate un template, un modello interessante anche dal punto di vista grafico. Forse avete già sentito parlare del formato Europass, adottato in Europa e richiesto da varie aziende. A me personalmente non piace il modello Europass perché è, in un certo senso, troppo standard. Possiede delle sezioni precise da compilare ma il risultato è un po’ asettico, se vogliamo, e tende ad essere particolarmente lungo e prolisso. Io preferisco di gran lunga un formato personalizzato nel quale poter decidere il tipo di font, le dimensioni, l’organizzazione stessa delle informazioni. Ad ogni modo, consiglio sempre di avere sia un CV personalizzato sia un CV nel formato europeo, proprio perché talvolta negli annunci alcune aziende richiedono espressamente il formato Europass, quindi non dobbiamo farci cogliere impreparati o perdere poi del tempo prezioso per creare un altro CV in fretta e furia, rischiando di commettere errori grossolani, valutati poi negativamente;
  • prediligete una struttura per punti, se possibile, in modo da semplificare la lettura del documento. Meglio evitare frasi lunghe, paragrafi complicati, perché stufano e non sono agili al momento della lettura;
  • usate frasi o parole chiave in grassetto in modo da aiutare il lettore a visualizzare le informazioni più importanti;
  • aggiungete un tocco personale. Tanto per fare un esempio, all’inizio del CV si può aggiungere una brevissima descrizione di cosa fate. Io, in qualità di traduttrice, ho inserito una sorta di bolla con due frasi molto concise in cui riassumo la mia esperienza, specificando cosa faccio, quali lingue tratto, di quali settori mi occupo e cosa posso fare per aiutare i miei potenziali clienti.

Una sfida da 30.000 parole!

Bene, finalmente posso con grandissima soddisfazione annunciare che ho vinto la sfida che mi ero proposta ad inizio febbraio, ovvero scrivere 30.000 parole in un mese. Ebbene ho raggiunto la cifra di 36.033 parole!

Come promesso, dopo il bilancio di metà mese che potete leggere nel post Bilancio di metà mese, torno per mostrarvi un po’ cosa ho combinato.

Innanzitutto devo sottoscrivere quanto riportato proprio in quell’articolo:

  • non sono riuscita a scrivere tutti i santi giorni, per cause di forza maggiore!, e
  • sono diventata più veloce nella scrittura.

Ho notato che in alcuni momenti, complice la lettura di altri blog, sono riuscita a scrivere abbastanza di getto, avendo in testa varie tematiche da poter affrontare, altre volte, complice stavolta la stanchezza, ho dovuto riflettere e cercare ispirazione più a lungo, oppure abbandonare proprio lo schermo vuoto del mio computer, causa blocco dello scrittore. E poi, diciamolo chiaramente, scrivere articoli per il proprio blog non è proprio una passeggiata. Non è affatto semplice trovare delle tematiche che siano interessanti e per le quali uno abbia qualcosa -di sensato- da dire. 

Altro aspetto non meno importante: i miei articoli per il blog si sono allungati. Se agli esordi del blog tendevo a mantenere i post abbastanza brevi, adesso cerco di approfondire maggiormente (eh sì, con l’età si diventa più saggi!!).

Ad ogni modo, a forza di scrivere ho acquisito un certo metodo e ho adottato una struttura che chiamerei “ad albero”: prima faccio una lista di argomenti che mi interessano particolarmente e che, credo, sono potenzialmente interessanti e utili da leggere per i miei lettori. In secondo luogo, riprendo ogni parola chiave della lista e cerco di approfondire, scrivendo ulteriori parole chiave correlate. Da lì cerco di capire se ho spazio di approfondimento: se la tematica è magari già stata trattata da altri colleghi (facendo una piccola ricerca online), lascio perdere, oppure cerco di capire se è possibile parlare di quel dato argomento offrendo un punto di vista diverso. Ancora meglio, ovviamente, se quel topic non è stato affrontato da nessuno, allora inizio a scrivere i miei pensieri.  

Vi chiederete forse cosa ho scritto esattamente durante questo mese. Beh innanzitutto devo ammettere che non ho mai scritto in stile “flusso di coscienza” adottando la tecnica del freewriting (ve ne parlerò più avanti!), ma ho sempre cercato di scrivere cose direttamente collegate con la mia attività professionale, in modo anche da ottimizzare i tempi futuri, viste le numerose attività in cui sono impegnata. In concreto ho scritto:

  • un bel po’ di articoli per il mio blog: diciamo che fino a giugno ho l’agenda bella pianificata, e questo è un gran sollievo, lo ammetto (dover mettermi, il giovedì mattina, a scervellarmi per trovare l’argomento della settimana mi mette un po’ di ansia, soprattutto se proprio il giovedì ho qualche traduzione in scadenza o altri lavori da portare a termine)
  • il transcript per una serie di webinar che proporrò in futuro
  • un paio di nuovi programmi specifici che offrirò tra non molto tramite il mio sito web.

Quindi, se devo auto-darmi un giudizio, posso ritenermi estremamente soddisfatta del risultato raggiunto. Confesso che all’inizio ero un po’ titubante, 30.000 parole sono davvero tante, ma ho appurato che nonostante mille altri impegni, ce la si può fare! E poi, lo dico, mi piace scrivere! Per dovere di precisione, devo ringraziare Beth Hayden che per prima si è lanciata in questa sfida e che mi ha dato l’idea di cimentarmi io stessa in questo progetto.

Comunque, mentre scrivo questo post, mi è appena venuta un’idea, una sfida per il futuro: perché non fissarsi l’obiettivo, all’inizio di ogni nuovo anno, di scrivere 30.000 parole (o più, se vogliamo; anzi, ogni anno si potrebbe aggiungere diciamo 5.000 parole e vedere come va!), per pianificare articoli del blog, corsi, webinar e servizi vari? No, non sono una pazza furiosa, mi piace solo pormi degli obiettivi, ogni volta sempre più importanti, e soprattutto mi piace raggiungerli 😉

Quindi si potrebbe dedicare il mese di febbraio (o gennaio volendo, ma ci sono ancora un po’ di festività in mezzo, dedichiamoci piuttosto ai panettoni!) a questo progetto: siamo ancora ad inizio anno, quindi in fase di programmazione e pianificazione dell’annata in corso, alla ricerca di nuove idee o progetti.

Ok, sì, io ci sto 🙂 Chi si aggrega?